El principio del
reclutamiento progresivo indica que a medida que aumenta la intensidad de un
ejercicio el reclutamiento de unidades motoras, y por consiguiente de fibras
musculares, es mayor. Esto significa que las fibras tipo I participan en la
contracción mayoritariamente a bajas y moderadas intensidades de ejercicio, y
que estas más las fibras más rápidas (tipo II) lo hacen a altas intensidades.
Se ha observado que en condiciones de isquemia las fibras tipo II son
reclutadas a baja intensidad de ejercicio, lo que llevó hace algunos años a
plantear entrenamientos bajo oclusión vascular moderada (isquemia) con el fin
de hacer partícipes de la contracción a las fibras tipo II realizando bajas
intensidades de ejercicio. Así, se ha demostrado que se puede inducir
hipertrofia muscular con cargas de un
20% 1RM, durante oclusión vascular moderada. Desde un punto de vista de su
aplicación práctica, la presión ejercida para limitar el flujo sanguíneo solo
ha de ser lo suficientemente elevada para bloquear el retorno venoso (50-90
mmHg), pudiendo utilizar distintos procedimientos. El entrenamiento típico para
inducir hipertrofia muscular implica la realización de 3-5 series hasta el
agotamiento (20-30% 1RM) con breves periodos de recuperación. Este
entrenamiento es aplicable en el rendimiento deportivo, pero también a todas
aquellas personas con capacidad reducida para trabajar con altas cargas, como
en post-operatorios, rehabilitación, artrosis, rehabilitación cardiaca, edad
avanzada ó atletas en periodos de descarga.
Como siempre, la aplicación de esta modalidad de entrenamiento requiere profesionales cualificados adecuadamente entrenados, pero no son necesarias “condiciones de laboratorio”. Es más, debería ser ya habitual en salas de fitness utilizado por fisioterapeutas y graduados en ciencias del deporte, y bajo mi punto de vista en un entorno médicamente controlado con el fin de descartar posibles contraindicaciones.


























