Existe
una fuerte tendencia a incorporar en la planificación del entrenamiento de
resistencia aeróbica, sesiones realizadas en ayunas (baja concentración de
glucógeno hepático y muscular) a baja/moderada intensidad (≤umbral láctico),
con el fin de provocar la activación de la AMPK (proteincinasa estimulada por
el AMP). El papel de la AMPK en la regulación de la carga de
energía de la célula coloca a esta enzima en un punto central de control para
mantener la homeostasis de energía. Una vez activada, la fosforilación mediada
por la AMPK cambia a la célula de consumir ATP en forma activa (biosíntesis de
ácidos grasos y colesterol) a la producción activa de ATP (oxidación de ácidos
grasos y glucosa). La activación de la AMPK también tiene efectos a largo plazo
a nivel de expresión de genes y síntesis de proteínas. Recientemente, se han
publicado los resultados de un estudio (Taylor
y col, 2012; Eur J ApplPhysiol 23-dic) en el que los autores valoraron si
el consumo de proteínas podría atenuar la activación de la AMPK al realizar un
ejercicio con bajos niveles de glucógeno (ayunas). Lossujetos realizaron una
sesión de entrenamiento en ayunas que consistió en 45 minutos al 50% Wmax en
bicicleta, seguido de unas series de 1 min al 80% Wmax con recuperación de 1
min al 40% Wmax). Los sujetos ingirieron placebo o proteínas antes (20 g),
durante (10 g) y después (20 g) del ejercicio. Los resultados mostraron que la
ingesta de proteínas no afectó a la activación de la AMPK asociada al entrenamiento
en ayunas.
En los próximos años la incorporación de las sesiones
de entrenamiento de resistencia aeróbica en ayunas se va a consolidar con seguridad,
y ahora es el momento de investigar cómo administrar de la manera más segura y
eficaz esta nueva modalidad de entrenamiento, tanto en atletas como en personas
con patologías, como la diabetes o la obesidad.
