viernes, 21 de noviembre de 2014

Creatina y entrenamiento de fuerza en osteoporosis

Los efectos del entrenamiento de fuerza sobre la prevención y tratamiento de la osteoporosis están bien demostrados. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Chilibeck y col, 2014; Med Sci Sports Exerc 10-nov) cuyo objetivo fue determinar los efectos de la suplementación con creatina (Cr) durante un programa supervisado de fuerza, sobre las propiedades de los huesos de mujeres postmenopausicas. Las mujeres participantes fueron distribuidas en dos grupos: 1) entrenamiento de fuerza (3 sesiones/semana) y suplementación con Cr; y 2) entrenamiento de fuerza (3 sesiones/semana) y placebo (PI). Se valoraron la densidad mineral ósea (BMD) de fémur y vertebral. También se realizaron otras valoraciones relacionadas con la masa muscular y la fuerza. El entrenamiento se llevó a cabo durante 12 meses. Los resultados mostraron como en el grupo Cr se atenuó la pérdida de BMD femoral (-1,2%) en comparación con PI (-3,9%). El grupo Cr aumentó más la fuerza (press de banca) que el grupo PI (64% vs 34%). No se observaron diferencias en enzimas hepáticas ó aclaramiento de creatinina. Los autores sugieren que 12 meses de suplementación con creatina durante un programa de entrenamiento de fuerza preserva la densidad mineral ósea del fémur en mujeres post-menopáusicas.


Algunas ayudas ergogénicas tradicionalmente utilizadas en el deporte han mostrado su eficacia también en enfermos y poblaciones especiales, con alto nivel de evidencia. Es necesario que conozcamos y apliquemos estas “ayudas” para conseguir máximos grados de eficacia en los programas de entrenamiento clínico. Solo un verdadero equipo multidisciplinar puede a día de hoy dar respuesta óptima a la necesidad de aplicar ejercicio como medio terapéutico o preventivo.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Entrenamiento concurrente, economía de carrera y rendimiento

El entrenamiento concurrente es de gran interés para muchos profesionales que utilizan con frecuencia esta modalidad de entrenamiento. Hasta ahora sabemos que esta modalidad de entrenamiento afecta negativamente a las adaptaciones de resistencia aeróbica y de fuerza, en comparación a cuando se ejecutan los entrenamientos por separado. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Skovgaard y col, 2014; J Appl Physiol 117: 1097-109) cuyo objetivo fue examinar si un entrenamiento interválico de alta intensidad y corta duración (SET, 30 s sprint) y un entrenamiento de fuerza (HRT, 89-90% 1RM) realizados en la misma sesión eran compatibles para mejorar el rendimiento en corredores de resistencia moderadamente entrenados. Durante 8 semanas un grupo de corredores mantuvo el entrenamiento concurrente (HICT, 2 sesiones/semana de SET seguido de HRT y 2 sesiones/semana de entrenamiento aeróbico), mientras que otro grupo (CON) continuó con su entrenamiento habitual. El grupo HICT disminuyó en un 42% el volumen total de entrenamiento. Los resultados mostraron que mientras que el grupo CON no modificó su rendimiento, el grupo HICT mejoró significativamente los tiempos en 10 k, 1500 m y en el test Yo-Yo. Además, mejoró la economía de carrera y la fuerza muscular, mientras que no cambió el VO2max, ni hubo cambios periféricos musculares. Los autores sugieren que esta modalidad de entrenamiento concurrente mejora el rendimiento en corredores, y específicamente la economía de carrera y la fuerza muscular.

El principal objetivo del entrenamiento interválico aeróbico de alta intensidad, ya sea de intervalos largos (2-4 min) o cortos (30 s) es el aumento del VO2max, y esto se consigue mediante adaptaciones centrales y periféricas (musculares). En el estudio comentado, mejora el rendimiento, pero no el VO2max, algo que llama la atención. La mejora de la economía de carrera y la fuerza son suficientes argumentos para justificar la mejora del rendimiento, sin duda, pero el hecho de no mejorar el VO2max, ni modificar los factores musculares ligados al metabolismo aeróbico, hace pensar en una interferencia del entrenamiento de fuerza en el proceso de adaptación al entrenamiento interválico aeróbico de alta intensidad. 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Resistencia aeróbica extrema y salud cardiaca

Está demostrado que el ejercicio aeróbico moderado proporciona efectos beneficiosos para la salud, quizás por ello los deportes aeróbicos se han popularizado tanto en los últimos años. En paralelo con el crecimiento de deportistas de resistencia aeróbica, se ha desarrollado una afición importante a las pruebas extremas de duración (ultramaratones, ironman, pruebas de varios días, etc.). Siempre está en la mesa de debate si estas actividades extremas pueden asociarse a riesgos cardiovasculares que aumenten la morbi-mortalidad a largo plazo. Recientemente se ha publicado una revisión (Seidl y Asplund, 2014; Curr Sports Med Rep 13: 361) que después de analizar los estudios publicados sugiere que no están claros los posibles efectos negativos del ejercicio de ultrarresistencia sobre el corazón, no descartando los mismos.

Aunque no se ha demostrado hasta la fecha que el ejercicio prolongado y/o intenso pueda producir alteraciones patológicas en corazones sanos, hemos de ser cautos y aplicar medidas preventivas y seguimientos adecuados (ecocardiografía, ECG, pruebas de esfuerzo) en todos aquellos atletas que deciden como modalidad deportiva de base las pruebas de resistencia extrema.

martes, 18 de noviembre de 2014

Estimación de la FCmax: nuevas fórmulas

Las fórmulas clásicas establecidas para estimar la frecuencia cardiaca máxima (FCmax) se utilizan muy frecuentemente con buenos resultados en general. Incluso la clásica de 220-edad mantiene su vigencia para muchos, yo incluido. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Shargal y col, 2014; J Sports Med Phys Fitness 12-nov) en el que los investigadores quisieron establecer nuevas fórmulas para estimar la FCmax con más precisión. Se realizaron 28137 pruebas de esfuerzo de máxima intensidad (20691 hombres y 7446 mujeres, entre 10 y 80 años), utilizando para análisis de regresión lineal, por género y categoría de edad. Las mejores ecuaciones fueron contrastadas en una muestra de 2449 sujetos. Con arreglo a los resultados los autores proponen la siguiente ecuación: FCmax=208,852 -0,741·edad. La correlación de validación obtenida al aplicar esta ecuación frente a la FCmax medida, fue de 0,6.

No se el alcance que tendrá esta nueva fórmula propuesta, pero después de aplaudir a los investigadores que han realizado el estudio y reconocer tu trabajo, pienso que la trascendencia práctica será escasa salvo quizás en aplicación en el entorno investigador. Yo sigo apoyándome en la clásica fórmula 220-edad, por tres motivos: 1) porque la variabilidad de la FCmax (real) en sujetos de la misma edad puede llegar al 30%, que es muy superior al propio error de la estimación; 2) porque la frecuencia cardiaca es una muy variable muy cuestionable para valorar la intensidad del esfuerzo, lo que hace que tampoco requiera un alto nivel de precisión; y 3) porque es la más fácil de recordar para los deportistas.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Cialis, ejercicio y estrés oxidativo

El tadalafilo (Cialis) se usa para tratar la disfunción eréctil y los síntomas de la hiperplasia benigna de la próstata. También se utiliza para mejorar la capacidad de ejercicio en pacientes con hipertensión pulmonar. El tadalafilo pertenece a una clase de medicamentos llamados inhibidores de la fosfodiesterasa que favorecen la vasodilatación, habiéndose descrito también efectos  protectores frente al estrés oxidativo. Por otra parte, el ejercicio se asocia con aumentos de radicales libres. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Ceci y col, 2014; Eur J Appl Physiol 9-nov) cuyo objetivo fue evaluar los efectos a largo plazo de la administración de tadalafilo sobre el status oxidativo  y el daño muscular después de una sesión de ejercicio intenso en hombres sanos. Los sujetos del estudio recibieron placebo o tadalafilo (20 mg/día) con 36 h de intervalo antes de realizar un ejercicio de alta intensidad. Los resultados mostraron que la administración de tadalafilo afectó significativamente a los marcadores de daño oxidativo, aumentando significativamente sus niveles, junto con marcadores de daño muscular y niveles de la interleukina inflamatoria interleukina-6. En resumen, la administración prolongada de tadalafilo disminuye la capacidad antioxidante en condiciones de reposo, y por tanto hace a los sujetos más susceptibles frente al estrés oxidativo en ejercicio agotador.


Todos los medicamentos tienen efectos secundarios, y el tadalafilo no es una excepción. La administración terapéutica de este principio activo, salvo en patología, se utiliza puntualmente en relación al acto sexual, siendo muy infrecuente la toma diaria del producto. Aún así, estudios previos han sugerido que la administración prolongada de tadalafilo no afecta al VO2max, umbral aeróbico o umbral anaeróbico. Sin embargo, si se confirma que el tadalafilo disminuye la capacidad oxidativa, la asociación de su administración con ejercicio aeróbico de alta intensidad puede que no sea la mejor opción.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Masa muscular, unidades motoras y modalidad de entrenamiento en atletas máster

El proceso fisiológico del envejecimiento se asocia a un descenso de la masa muscular, así como una disminución de unidades motoras, lo que se traduce en una disminución de la capacidad funcional. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Drey y col, 2014; Clin Physiol Funct Imaging 24-oct) cuyo objetivo fue medir el número de unidades motoras y la masa muscular en atletas máster, que bien realizaban entrenamiento de potencia, bien entrenaban resistencia aeróbica. 52 atletas de potencia y 23 de resistencia aeróbica, realizaron el estudio. Ciento cuarenta y  nueve sujetos adicionales que no realizaban ejercicio fueron considerados grupo control. En todos los sujetos se valoraron el índice del número de unidades motoras y la masa muscular. Los resultados mostraron una significativa correlación entre la edad y el descenso de masa muscular tanto en hombres como en mujeres. Solo los atletas master que entrenaban potencia manifestaron mayor masa muscular y número de unidades motoras que los sujetos control, y entre los atletas master, los que entrenaban potencia tenían más masa muscular que los entrenados en resistencia aeróbica. En resumen, también en atletas máster la edad ocasiona un descenso de la masa muscular y del número de unidades motoras, si bien de menor cuantía que en sujetos no activos físicamente. Además, el entrenamiento de potencia se mostró más eficaz para minimizar la sarcopenia.
Que no podemos evitar los efectos del envejecimiento sobre la función muscular es un hecho. Quien piense que por entrenar no va a envejecer es un ignorante. Quien siga recomendando o prescribiendo “jugar a la petanca” como ejercicio físico  de base a las personas de edad avanzada es un mal profesional. No ignoremos la evidencia, el entrenamiento de fuerza, y especialmente de potencia, debe ser la base del ejercicio recomendado para nuestros mayores. Tenemos profesionales de las ciencias de la actividad física y el deporte bien formados, tenemos las bases científicas bien consolidadas, ahora solo falta que impulsemos poco a poco las rutinas de los programas bien estructurados, hasta llegar a que una persona de edad avanzada vea en una mancuerna “un aliado”, y no un trozo de hierro que utilizan los cachitas del gimnasio.

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jueves, 13 de noviembre de 2014

Marcadores de daño cardiaco y triatlón

No parece que el ejercicio, aún cuando sea de alta intensidad, provoque daño cardiaco en corazones sanos. Sin embargo, existe cierta controversia sobre los posibles efectos perjudiciales del ejercicio muy prolongado. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Park y col, 2014; Korean J Physiol Pharmacol 18: 419-23) en el que los investigadores estudiaron biomarcadores de daño cardiaco después de una carrera de triatlón olímpico en grupos de elite y no elite. Se obtuvieron muestras de sangre antes, inmediatamente después, y a las 2 h y 7 días después de finalizar la prueba. La creatina kinasa (CK), mioglobina-creatina kinasa (CK-MB), mioglobina y lactato deshidrogenasa (LDH), aumentaron en ambos grupos después de la carrera, recuperando los valores normales a los 7 días. La troponina T aumentó  solo en el grupo de elite a las 2 h de finalizar, recuperando los valores a los 7 días. Los autores concluyen que una carrera de triatlón se asoció a daño cardiaco, siendo este mayor en atletas de elite. Todos los marcadores de daño cardiaco se recuperaron a los 7 días.


Así pues, y a la espera de resultados de nuevos estudios, esta investigación muestra aumento de marcadores de daño cardiaco después de un triatlón olímpico; probablemente la intensidad sea el factor que determina ese posible daño.